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La bachata todavía se escribe desde lo que falta

La bachata nació en los márgenes y hoy es patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Las canciones de Chicho Severino, que cuenta haber dormido en un baño antes de cantar y escribió un éxito a partir de una deuda, muestran que el género sigue saliendo del mismo sitio.

Chicho Severino, con sombrero rojo de ala ancha, camiseta roja, chaqueta azul brillante y cadenas doradas, habla ante un micrófono sentado en un sillón blanco
Chicho Severino, durante su entrevista con Arlette Borrelly.Foto: Arlette Borrelly Podcast

Pocos géneros cuentan tan de cerca la vida de quien los canta como la bachata. Nació en la República Dominicana como música de guitarras y percusión, y durante décadas fue la de quienes tenían menos. Hoy es patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y se baila lejos de la isla. Pero muchas de sus canciones siguen saliendo del mismo sitio: de lo que falta.

De la fiesta al disco

Según la UNESCO, que la inscribió en 2019 en su lista representativa del patrimonio inmaterial, la palabra “bachata” designaba al principio una reunión animada, una fiesta, y no un género. Es una música bailable que mezcla el bolero rítmico con otros géneros afroantillanos, y sus letras hablan de amor, de pasión y de nostalgia.

La primera grabación se suele atribuir a José Manuel Calderón, con “Borracho de amor”, a comienzos de los años sesenta. Rafael Encarnación fue otro de los pioneros del género.

Durante años se la conoció como música de amargue. La investigadora Deborah Pacini Hernández, en Bachata: A Social History of a Dominican Popular Music (1995), la describe como una música de los pobres y desposeídos, nacida en los barrios marginales y marcada por la migración del campo a la ciudad, que los medios y las clases media y alta dominicanas despreciaron. El reconocimiento amplio llegó después: en 1992, Juan Luis Guerra ganó el Grammy al mejor álbum tropical latino con “Bachata Rosa”.

Del campo a la capital

Chicho Severino es una de las voces que mantienen ese hilo. Lo contó en una conversación con la comunicadora dominicana Arlette Borrelly, radicada en Nueva York, para su programa, Arlette Borrelly Podcast.

De niño trabajaba con su padre y su madre en el campo, en Yamasá, en la provincia de Monte Plata. “Yo sembraba orégano allá”, cuenta. Cuando la familia se fue a la zona de Los Tres Ojos, en Santo Domingo, llegaba de madrugada a la casa donde vivía, se metía en el baño y allí se quedaba, recostado, hasta las cinco de la mañana. “No tenía ni donde dormir tenía yo”, recuerda.

Su referencia fue precisamente uno de esos pioneros: “Rafaelito Encarnación, ahí yo me inspiré”. Cantar, sin embargo, no estaba en sus planes. “Yo nunca había cantado ni sabía”, dice. Fue un conocido quien le aseguró que llegaría lejos: “Usted va a ser grande en la vida”. Después lo llevaron a cantar a un cumpleaños cerca de Bonao, camino de Villa Altagracia, y desde ahí, cuenta, “muchas puertas que estaban cerradas se abrieron”.

Una deuda que se volvió canción

Entre sus canciones más conocidas están “Millonario y qué” y “Al que le debo que se aguante”. La segunda la escribió en Puerto Plata, y nació de una deuda. “En ese tiempo yo creo que eran setecientos pesos que yo debía”, explica. Para alguien que no trabajaba, añade, eran demasiados.

Es el material del que se ha hecho la bachata desde el principio: lo que pasa en el día a día de quien la canta. Y las puertas, dice, no se abren solas. Cuando uno viene “de la nada”, se las encuentra cerradas. “Todas han sido difíciles”, resume. Lo que más le faltó al principio, según cuenta, fue una empresa que lo promoviera y que invirtiera en él.

Del Bronx al inglés

El género encontró pronto una segunda casa en el corredor. Aventura, uno de los grupos de bachata más conocidos, se formó en el Bronx en los años noventa.

Severino, que de Estados Unidos dice “ya yo soy de aquí”, publicó en septiembre de 2026 “I Love You”, su primera canción íntegramente en inglés. La grabó contra la opinión de quienes le decían que no le iba a salir. “Es una área que no es mía”, reconoce. Pidió ayuda a una persona, cuenta, y la respuesta fue que “eso no es fácil”. La ensayó solo, y antes de grabar la voz buscaba a alguien que le confirmara que la pronunciación estaba bien. Esa canción, calcula, “tiene más de 100 horas”.

Su idea de lo que hace falta en la vida sigue siendo corta, como las de las canciones que lo hicieron conocido: “una persona que tenga salud, tenga su dinerito para comer”.

Las declaraciones de Chicho Severino proceden de su entrevista con la comunicadora Arlette Borrelly para Arlette Borrelly Podcast, publicada el 16 de octubre de 2026.

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